Nos sentimos
completos cuando la primavera entra por nuestros ojos. A medida que se pintan
los campos de rojo, de amapolas, vas nadando por los océanos del buen tiempo
hasta que llega el verano. La plenitud de sentirte querido. Sales a ver los
aviones que surcan el cielo, te parecen más veloces y probablemente todos ellos
lleguen sanos y salvos a su destino: el corazón de algún romántico. Hasta los
coches, ya te parece que no contaminan el aire, ni que una hamburguesa
grasienta pueda hacerte engordar. No te ves con varios kilos de más, al
contrario, te encuentras interesante y atractivo. Dejas volar la imaginación
hasta donde llegue, no importa que roce con otra realidad, no importa que no
forme parte de este universo. Subrayas mil y un versos de Bécquer, que te
emocionan y que parecen escritas para ti. Sientes que vuelves a presenciar
una misma escena una y otra vez, que tu vida es un completo déjà vu que ya
has soñado. Hoy te has arreglado más de la cuenta, pareces una estrella de
cine, ¿por qué? Porque estás enamorado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario